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Primero decide quién eres
Hay una diferencia enorme entre «quiero correr una carrera» y «soy una persona que corre». El primero es un objetivo con fecha de caducidad: cuando llega, el hábito desaparece. El segundo es una identidad, y las identidades se defienden solas.
Cada vez que cumples una rutina estás votando por la persona en la que te estás convirtiendo. No hace falta ganar todas las votaciones; basta con ganar la mayoría durante el tiempo suficiente. Empieza por la frase, no por el plan: ¿quién quieres ser dentro de dos años, y qué haría hoy esa persona?